CARDENAL OMELLA, EL VERDUGO SIN MÁSCARA. PONCIO PILATO REVISITADO (I de II)

Actualizado: mar 17

Omella, más que Pilato con reservas, un Nerón frívolo

#SEGUNDA FASE - Existe una carta de monseñor Ripa del 23 de mayo de 2017 en que se dice que el cardenal arzobispo de Barcelona Juan José Omella y Omella le entregó en mano una documentación, 5 folios por las dos caras, que constituyen documental de la defensa del Rvdo. Miguel Ángel Barco contra la única acusación que había contra él. Esa documentación incluía las pruebas periciales oficiales refrendadas por un laboratorio oficial y aceptadas por el obispado de Alcalá de Henares en el acto de conciliación que contra ese obispado interpuso la madre de la criatura que se atribuía al Rvdo. Barco.


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Aportando esta prueba ante la petición de la Juez de Barcelona, el cardenal Omella pretendía exculparse. Pero a la vez admitía con esta entrega a la Juez la existencia de pruebas patentes que desmontaban la única acusación contra el Rvdo. Barco. Barco recibió el mismo castigo que se le quería imponer antes de tener las pruebas que presentó para su descargo.

Consiguió Omella que se archivara provisionalmente su causa, pero el abogado de Barco consiguió que la Juez admitiera Recurso contra ese archivo provisional: no se había aclarado la Intentio Damnanti, intención de dañar al Rvdo. Barco, y más ahora que prueba el cardenal Omella que no había acusación real contra él, siendo Omella el ejecutor de la sentencia por encargo del cardenal Stella. Es más, en otra Entrada ya hemos visto cómo para más INRI Omella admitía socarronamente que no se seculariza a un cura por tener un hijo, ni dos...

El obispado de Alcalá había acudido al acto de conciliación en el Juzgado de Alcalá donde se presentaron esas pruebas de ADN a petición de los padres de la criatura atribuída al Rvdo. Barco, se escuchó, se aceptó, se recordó que nunca el obispado de Alcalá habían puesto ninguna queja contra el Rvdo. Barco y se levantó acta de todos los pormenores.


Las pruebas de paternidad que confirman la maternidad y la paternidad de otro varón distinto al Rvdo. Barco pueden re visitarse haciendo clic en el enlace aquí. Otros documentos de la Trama van apareciendo en la pestaña COMPLOT DE PODER EN LA IGLESIA ESPAÑOLA en el menú horizontal de la página www.jacquespintor.com


Así, padre y madre de la criatura querían con ese acto de conciliación zanjar de una vez por todas la injuria contra ellos y su hija que suponía que se murmurase falsamente sobre que el padre de su hija sería un sacerdote. El obispado de Alcalá de Henares en Madrid, del cual había dependido siempre y todavía dependía el Rvdo. Miguel Ángel Barco, nunca había puesto ninguna denuncia por ese supósito, ni había nunca recibido una denuncia en esa línea, decíamos.

Parece que ese falso supósito de la paternidad del Rvdo. Barco solamente existía por escrito en letra y tinta de Germán Arana y de la voz del cardenal Omella; y en cuanto al Vaticano únicamente en la persona del Cardenal Stella, director de la trama maña para defenestrar al arzobispo de Zaragoza Don Manuel Ureña Pastor.


La carta de Monseñor Ripa

Ese mismo 29 de marzo de 2017, comenzaba, y lo hemos comprobado, la reunión ordinaria de la Congregación de Obispos en el Vaticano de la que Omella es miembro. Por ello es factible al estar en Roma ese día, y el mismo Omella comentó que aprovechó ese día para hacer entrega de esa documentación.



La reunión del abogado del Rvdo. Barco con el cardenal Omella el 15 de noviembre de 2017

Lo que siguen son las palabras del cardenal Omella al abogado del Rvdo. Barco, el 15 de noviembre de 2017:

Él tiene su historia y todo su proceso en Alcalá de Henares. Alcalá de Henares es el que ha mandado todos los papeles a Roma, que le habrán pedido, que yo eso desconozco. ¿Me explico? Porque él pertenece jurídicamente a la Diócesis de Alcalá de Henares. En la Diócesis de Alcalá en un momento dado, le mandan de Roma que abra un proceso, y examinen y manden toda la documentación ad hoc. Tardan un año, y un buen día me encuentro con el obispo [de Alcalá de Henares] y le digo: oye, ¿y esto porqué tardáis tanto? Y me dice: no, es que no lo queremos hacer aquí, que tendrá que ser uno de Madrid. Y deben llamar a uno de Madrid para que hagan todo el proceso. Pero en aquel momento ya llega una carta diciéndole que le iban… que haga directamente él las alegaciones que quiera, -eso quiero recordar, habría que contrastarlo, pero lo poco que recuerdo- que haga las alegaciones que quiera a Roma, porque si no van a mandarle la secularización directamente desde Roma (...).
Y yo le digo a él, a Miguel Ángel, mira Miguel Angel, ya tienes todo hecho, -por él o por Fernando [Valero, el primer abogado de Barco] -, llévalo tú en mano, y yo le voy a decir a la Congregación [Congregación para el Clero, en el Vaticano] que te reciban. Y me dice: "me va a recibir un secretario de aquellos que tienen". Y le digo: Ya lo voy a hablar yo con el cardenal Stella. Y me dijo el cardenal Stella a mí: "Normalmente yo no recibo estos temas, pero siendo que me lo pides tú, el arzobispo de Barcelona, yo le escucharé". Y no quiso ir. Y me viene don Fernando [Valero] … me trae todos los papeles y me dice: "llévelo usted". Y le digo, a mí me hacéis de correo del Zar. Lo voy a llevar pero eso es cosa vuestra. El problema no es mío ni de esta diócesis (...).Total que, les mandé los papeles. Los llevé en mano. Los entregué. Y pasan los meses y los meses… yo no sé cuándo sería, pues por ejemplo sería abril o mayo de este año, llega el otro día, en agosto me llegó, 24 de julio, me llegó cuando estaba yo de vacaciones en agosto este decreto, que lo han mandado a Zaragoza, y que lo han mandado también a Alcalá de Henares. Y le digo: tengo esto, fírmalo. Y buscas una solución para… y dice: "es que quiero celebrar misa". Y le digo: qué quieres que te diga. Es un tema ya (…).
Por tener un hijo, no lo secularizan a uno… Yo creo que no… Normalmente no. Tiene que haber otras cosas. Esas otras cosas me imagino que deben estar, porque si no, no hacen esto por un hijo. Cuantos… perdón, algunos sacerdotes, pues han tenido esa debilidad, tienen un hijo, hemos conocido, yo conozco alguno. Y siguen ejerciendo el ministerio. Y ellos han resuelto el tema ese. Yo creo que por eso no tiene que ser. Pero él tampoco ha hecho por indagar, por ir a ver. Y se escuda en que le hacen una acusación infundada (...).
Él, de alguna manera busca agarrarse donde sea. Pero él no hace nada por aclarar el tema. (...) La Congregación [Congregación para el Clero, en el Vaticano] tienen que tener otros datos, -se lo digo yo, como se lo he dicho a él- que tú no reconoces o no conoces, no lo sé, y que yo no conozco (...).
Yo este expediente no lo conozco. Y a mí siempre me ha extrañado que él no se haya movido. (...) Pero cuando me trae Fernando [Valero, primer abogado que tuvo Barco] la documentación, y no quiere ir, porque le dije: pues id los dos.

Tenemos que el cardenal Omella está en una reunión con un abogado, haciendo las veces de apoderado de un dicasterio vaticano, y es el ejecutor de una sentencia. Además Omella es juez supremo de su diócesis, como todo obispo residente lo es de la suya, y en su caso particular Omella es también juez de la signatura apostólica o tribunal supremo de la Iglesia Católica, la Signatura Apostólica.

Omella no es una simple paloma mensajera, como él mismo dijo utilizando estas mismas palabras, ni el correo del zar aunque él diga a Vladimir que “me utilizáis como el correo del Zar”.

Yo la llevé en mano [las alegaciones], y la entregué en la Congregación. Y les dije: Toma, esto me ha dado el abogado. Muy bien, muchas gracias, encantado. Yo hago de correo del Zar… Él no quiso ir (...).
Yo le dije: te recibirá el cardenal. Que se lo había pedido yo. (...) Luego me entero de que va a las monjas a celebrar misa a esa residencia de ancianos, y llamo al cura [mossèn Prieto] que se lo dice y me dice: "¡ah! Es que él me dijo que tenía permiso de usted. Que usted lo había acogido y que tenía permiso", y me extrañó, si tú eres de Alcalá, cómo te vienes a… pero, ¿ya lo sabe el obispo? Y le digo, yo no se nada de que va a ir a las monjas (...).
No ha sido trasparente… Sabiendo que tenía la espada de Damocles, ya de alguna manera que estaba amenazado. (...) Pero él no ha hecho nada por aclarar.

Omella es el ejecutor de una sentencia vaticana. Llegaremos si no nos cortan los pies o las manos al fondo de este asunto porque, muy bien pudiera ser, que esta sentencia vaticana no fuera tal cosa, sino que fuera la voluntad de un cardenal corrupto al margen del Papa Francisco, el cardenal que se encuentra detrás del cardenal Omella y que ha visto su carrera crecer junto a la suya, Beniamino Stella.

Usted haga lo que cree que tiene que hacer, por que yo tendré que hacer lo que tenga que hacer. Yo mando la carta diciendo que no se ha presentado y que no la firma. Y que Roma… Ahora bien, yo lo que tendré que hacer, será, el decreto lo tendré que publicar de que está suspendido a divinis, porque no puede celebrar la misa aquí.
Yo le dije: Hasta el día 15 de Octubre, pues reflexiona, piénsalo… Y como pasó el día 15, dije pues un poco más tampoco pasa nada. Pero como aquí nadie dice nada, pues yo llamé a Fernando y le dije: pero este chico… Y me dice: "no sé, lleva intención… pero no lo quiere cumplir…" yo le digo que lo asuma. Y me dice: "que va a buscar otro abogado". Y le digo: pues me parece que lo va a liar, pero bueno, ya se apañará.

Y lo peor de todo es que Omella y su equipo (también Arana) consiguieron engañar al Papa Francisco con toda esta historia. Ese es el gran problema de fondo. Si toda esta maraña se descubre, entonces habría que expulsar de la Iglesia a Omella, Arana y alguno más.


Palabras de Vladimir Lamsdorff en esta reunión, transcritas de la grabación

Pues mire monseñor yo aquí tengo un documento en que el arzobispo de Alcalá de Henares en Madrid certifica no haber imputado nunca ni haber habido nunca una denuncia contra el padre Barco.

Y Omella le responde:

Esto es lo que habría que decirle a Roma: "oiga, yo no he hecho nada". Pues que lo expliquen los de Alcalá. Que digan. "Oiga, a este chico le ha venido un problema, un tema, cuando nosotros no hemos dicho nada". Pero que lo digan los de Alcalá.

Pero resulta que "los de Alcalá" ya lo habían dicho, por activa y por pasiva, y es aquí cuando el cardenal Omella pierde sus papeles y no los ha encontrado desde ese momento. Este hombre es el que pretende presidir a los honorables obispos españoles.


Hemos intentado resumir este episodio de la historia, que aunque es mucho más enmarañada, no tiene más recorrido que esté. Aquí hemos mostrado de nuevo cómo el cardenalOmella ha sido el ejecutor y que tiene un interés claro en la historia. Hemos mostrado que está el cardenal Omella tan obsesionado en destruir al Rvdo. Barco que comete torpezas imperdonables como animar al abogado de Barco a reclamar a Alcalá, cuando se está hablando en ese mismo momento de que la Diócesis de Alcalá de Henares no ha acusado ni denunciado jamás al Rvdo. Barco. Es precisamente aquí en esta reunión en el despacho del cardenal el 15 de noviembre de 2017 cuando el abogado Lamsdorff le está mostrando al cardenal Omella el Auto judicial en el que la Diócesis de Alcalá ha declarado ante un juez civil la no-existencia de acusación alguna contra Barco. En definitiva, que están examinando las pruebas que el cardenal dice que deberían pedirse.

Más todavía: Omella está sugiriendo en el transcurso de esta reunión que se reclame a Alcalá posteriormente a cuando su mentor (el cardenal Stella desde el Vaticano) prohibió al obispo de Alcalá, Reig-Pla seguir tutelando a Barco (recordemos que Barco pertenecía a Alcalá) y le advirtió Stella a Reig de que Omella se encargaría puesto que el reverendo Barco en ese momento residía en Barcelona donde se recuperaba de tres operaciones de tres cáncer distintos.

Como hemos recordado en otras Entradas, el calvario de Barco más allá de tres cáncer es cuando, por cortesía, Barco acude cuando empieza a recuperarse a saludar al obispo del lugar, Omella. Éste llama a Stella y comienza la caza del cura, apartando al obispo legítimo de Alcalá y pasando el poder a Omella. Omella no le ha llamado nunca, nunca es nunca, interesándose por su recuperación de sus tres cáncer, solamente le ha amenazado con que "si me entero que celebra misa, lo publico (el auto de secularización).

De ahí la repugnante actitud de Omella cuando le preguntan por el caso Ureña o por Barco, ya que siempre responde: «uhh! ese tema es tan delicado, que mejor ni tocarlo». Claro que mejor no tocarlo, pero para beneficio propio del futuro presidente de los obispos españoles, Omella (¿?).

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