GERMÁN ARANA INTENTÓ COACCIONAR AL NUEVO ARZOBISPO DE ZARAGOZA MONS. VICENTE JIMÉNEZ

Actualizado: may 31



2016


Por si todo lo acontecido desde 2008 hasta 2014 fuera poca cosa, con dos intentos por parte del Padre Germán Arana de sacarse de enmedio al arzobispo de Zaragoza Don Manuel Ureña y consiguiéndolo la segunda vez, a finales de mayo de 2016 Germán Arana escribe a Don Vicente Jiménez ya nuevo arzobispo de Zaragoza desde 2014, en lo que podría entenderse como una coacción a este, recién tomada posesión de su sede como arzobispo de Zaragoza. Y la razón de ello podría muy bien parecer que era para ayudar a sus informantes en la Trama Maña, la exnotaria y el exjuez eclesiástico reverendo Roberto Ferrer, que dimitió de su puesto en la arquidiócesis zaragozana en solidaridad de su íntima amiga Amador.

De todo ello informé en mi artículo en el portal de prensa digital Periodista Digital.

La carta versaba sobre el despido de la notaria María Carmen Amador por parte de Monseñor Vicente Jiménez, entre otras muchas cosas como se podrá leer en la carta ofrecida completa más abajo. Aunque probablemente no sabía el Padre Arana en el momento de escribir que hacía poco más de una semana (el 23 de mayo de 2016) se había llegado a una conciliación entre el arzobispo D Vicente Jiménez y la exnotaria Amador:

«A S.E.R. Mons. Vicente Jiménez Zamora, arzobispo de Zaragoza. Querido Don Vicente, me ha llamado Don Roberto Ferrer comentándome con mucho dolor el despido acelerado de Doña María del Carmen Amador. (…) en conciencia me veo obligado a exponerle algunos hechos de los que he sido testigo directo, sin otro propósito que ayudarle en la pesada responsabilidad que la Iglesia ha puesto sobre sus hombros de buen pastor».

Germán Arana dejó expuesto imprudentemente al Papa Francisco con sus cartas, al hacer público que las razones del Papa para fulminar violentamente a Monseñor Ureña, arzobispo de Zaragoza hasta 2014, no fueron de salud, como había anunciado el Papa Francisco públicamente.

«La altura de miras, inteligencia, sentido de la justicia y amor a la Iglesia con la que Dña. María del Carmen Amador supo moverse, con el apoyo de su superior inmediato el juez eclesiástico D. Roberto Ferrer, (…) fueron claves para concluir con el proceso de información sobre la actividad del Arzobispo Ureña. Proceso que concluyó, como Ud. sabe con la gravísima provisión del Santo Padre de pedirle su inmediata dimisión. La decisión del Santo Padre no se basó exclusivamente en ese episodio, por grave que este fue».

A pesar de calificar en la carta Germán Arana al exdiácono Daniel Peruga, de ser un depravado, se basó Germán Arana en el testimonio de diez folios de este ahora exdiácono para pisotear durante 5 años el honor del sacerdote ahora secularizado Miguel Ángel Barco. Así, proseguía Germán Arana:

«Se trató en efecto de un chantaje respectivo del diácono [Daniel Peruga] al obispo [D. Manuel Ureña], y del obispo al diácono. El primero por la codicia y la venganza de un joven desquiciado, sin principios morales y religiosos, promovido de una manera absolutamente irresponsable al ministerio ordenado por el arzobispo y sus adláteres. El segundo chantaje, del arzobispo al diácono para comprar el silencio de un testigo indeseable sabedor de la corrupción de su superior».

Y sigue la carta de Germán Arana: sobre la exnotaria despedida por Don Vicente Jiménez (…)

«Me pregunto si es congrua y justa una decisión (…). Pude propiciar en su momento una investigación de la Congregación para la Educación Católica [en la carta anterior al Papa Francisco, se cuida de reconocer que fue Elías Yanes a quien convenció de hacerlo] (…). El cáncer del seminario se ha extendido a un presbiterio joven, poco motivado e inconsistente, con unos cuantos homosexuales activos, que han sido sistemáticamente protegidos. (…) Yo mismo he llegado a la conclusión de que la petición que me hizo el Santo Padre [Benedicto XVI en 2008] de ayudar espiritualmente a D. Manuel Ureña no va a dar ningún resultado. No hay visos en él de verdadero arrepentimiento. Es una personalidad esquizofrénica, religiosamente vacía y sin principios morales. Sigue cometiendo imprudencias y dando pábulo a aquellos a los que aún puede controlar. Es lamentablemente muy posible que toda la corrupción finalmente se haga pública (…)».

Podría entenderse lo que sigue a continuación por parte de Germán Arana en su carta como un intento de establecer un dominio sobre el nuevo obispo de Zaragoza Don Vicente Jiménez:

«Su nombramiento como Arzobispo, querido D. Vicente, nada tiene que ver con el plácido coronamiento de una meritoria carrera. Fue decisión directa y personal del Santo Padre, fuera enteramente de los cauces ordinarios, para restaurar una Iglesia profundamente herida (…). De una manera discreta he tratado de fomentar esta comunión y la adhesión a su persona con todos los que he podido hablar. Incluso hace apenas tres días con el Sr. Nuncio a quien le ponderé su manejo de una situación sumamente difícil que requiere tiempo y buen hacer para irse encarrilando. Y también lo he hecho, no le quepa duda, con Roberto y Antonio [Mas] (…)».

Aquí sigue la carta con una calumnia por parte del Padre Arana contra el vicerrector del seminario, asociado al Opus Dei en la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz de esa Prelatura, el reverendo José Antonio Calvo. Basándose en unos famosos anónimos instigados por la misma “trama” critica Germán Arana la elección del vicerrector del Seminario José Antonio Calvo. No hay que olvidar que el rector actual, el reverendo Fernando Arregui Moreno, es íntimo amigo del cardenal Omella, y parte de la cúpula de poder de la curia. Omella se aloja con él cuando se desplaza a Zaragoza. Sabido es además en Zaragoza la inquina del ya fallecido Arzobispo emérito Elías Yanes con respecto al Opus Dei:

«Por imperativo de honestidad, ya que me muevo en un círculo amplio de formadores en este país le digo que el Vicerrector del Seminario que Ud. ha nombrado, no tiene buena fama».

Prosigue Arana con su estilo de suposición de hechos no confirmados y afirmando incluso él mismo su desconocimiento de la certeza de calumnias terribles que lanza a los cuatro costados:

«Varios testimonios fiables lo vinculan al lobby homosexual. Desconozco si eso es cierto. Si lo fuera, significaría un gran daño para un seminario con tan triste historia reciente. Querido Don Vicente, Ud. sabe que le tengo en una profunda estima (…) En virtud de ese amor que le tengo (…). Varios testimonios fiables lo vinculan al lobby homosexual. Desconozco si eso es cierto.».

Y ahora lo que pudiera ser una coacción sutil:

«Es posible que en ámbitos canónicos de prestigio me pidan información sobre la Sra. Amador. Si tiene Ud. información que pueda suponer una imprudencia recomendarla, ya me lo hará saber para no meter la pata. El viernes pasado, mientras Ud. hablaba con Roberto Ferrer, yo estaba rezando por ambos en su querida ermita de San Saturio, donde el Duero traza su curva de ballesta. Paré allí camino de una ordenación de un seminarista mío en Logroño (…). Cuanto más viejo soy, más me cuesta gobernar. ¡Qué la Virgen del Pilar nos valga! (…).

El obispo de Logroño-La Calzada, Juan José Omella en ese momento, era el celebrante de la ordenación del seminarista del Padre Arana que menciona este en su carta, a cuya ordenación acudió, a la catedral de Logroño, como todavía obispo titular Omella antes de su marcha a Barcelona y camino del cardenalato.



Así como se ha mostrado que el cardenal Omella después del maltrato a Miguel Ángel Barco habla de la misericordia que hay que aplicar al Derecho Canónico, el Papa Francisco anunció el viernes 13 de marzo de 2015 en la Basílica de San Pedro, durante la Jornada penitencial, la celebración de un jubileo de la Misericordia: un año santo extraordinario. Muchos no ven a qué misericordia pueda estarse refiriendo.


Carta original completa de Germán Arana a Don Vicente Jiménez