LIBRO SOBRE LA "TRAMA MAÑA" SALE A LA VENTA EL MIÉRCOLES 6: SAN SEVERO MÁRTIR, OBISPO DE BARCELONA


San Severo, mártir

Siguiento la recomendación de lectores de este blog he retrasado la publicación del libro del día de Todos los Santos, 1 de noviembre, al 6 de noviembre, San Severo Mártir, obispo de Barcelona y como San Vicente mártir obispo de Zaragoza, víctimas ambos de la terrible persecución de Diocleciano a partir del año 300. Las reliquias, o parte de ellas, de San Severo reposan en la Catedral de Barcelona mientras que las de San Vicente, martirizado en Valencia, tierra del defenestrado D Manuel Ureña excepto un brazo que sigue guiando la Diócesis rosa de España desde La Seo junto a El Pilar, fueron trasladadas a Lisboa, y frente a ellas se espera que rece el Papa Francisco en la cita que tiene en 2022 en la JMJ de Lisboa si no ha partido por ley de vida a la Casa del Padre a rendir cuentas antes de ese momento.

Así pues, ofrezco aquí la Introducción del Libro, algunas líneas de la cual ya habían sido ofrecidas en una Entrada anterior.


INTRODUCCIÓN

Lo más difícil de una historia no es comenzar a contarla. Lo más difícil de una historia es acabar en algún momento con una especie de chimpúm. Así es que quiero acabarla con la entrevista al abogado del conocido como “cura de Épila”, Miguel Ángel Barco, y ofreciendo seguidamente el Recurso presentado por la parte querellante, representada por Lamsdorf-Galagane, al archivo provisional de las diligencias de instrucción incoadas por el Juzgado de Instrucción número 10 de la ciudad de Barcelona en España. De la misma manera que en la gran película americana “Forrest Gump” -donde Forrest cuenta una historia increíble pero verdadera (en la ficción de la película)-, igual que el personaje de la película aquí me gustaría decir con él: “y esto es todo lo que tengo que decir sobre este asunto”. La pena es que no es así.


El actual arzobispo de Barcelona en España, el Cardenal Juan José Omella fue objeto de una querella y acudió al Juzgado de Barcelona en España el 12 de julio de 2019 como investigado, acusado de un delito de Falsedad Documental tipificado en el artículo 392.1 del Código Penal español. Está acusado de haber presuntamente recibido o haber simulado recibir un documento acusatorio contra un sacerdote de su diócesis a quien le leyó la acusación pero no se la entregó ni se le permitió tenerla por escrito, así como de no haber facilitado a Roma la información aportada por este sacerdote que le exculpaba definitivamente. Este sacerdote, secularizado de manera irregular en forma que él no admite, se ha querellado así contra el cardenal arzobispo de Barcelona monseñor Juan José Omella en base a que si esa información hubiera sido entregada no se le podría haber castigado por algo que el mismo Omella al final ha tenido que demostrar que no ocurrió.

Y el cardenal Omella ha tenido que demostrar su propia inocencia respecto a haber o no haber entregado una información a Roma, presentando un Recibí del Vaticano de los documentos oficiales de las pruebas periciales de paternidad del verdadero padre de la criaura –en el acto de la vista ante la Juez admite haber pedido el Recibí de Roma posteriormente-. Estas pruebas periciales no dejan lugar a duda alguna sobre la falsedad de la acusación contra el reverendo Miguel Ángel Barco. Paradójicamente Omella ha “demostrado” su inocencia demostrando la del reverendo Miguel Ángel Barco. Pero su inmisericordia pasará, admiten muchos, a los anales de la historia.


Sorprendentemente, en la reunión que sostuvo el cardenal Omella con el Dr. Vladimir Lamsdorf-Galagane, abogado del sacerdote Miguel Ángel Barco, se le hizo saber que recaían sobre el reverendo Barco “otras” acusaciones que “por discreción y respeto a las personas” no podían comunicársele. Nada más absurdo.


Cuesta entender el móvil de este drama. Lo que sí parece cierto es que si Miguel Ángel Barco probara sus acusaciones contra monseñor Omella, podría salir a la luz también que no había motivo para obligar a renunciar al arzobispo de Zaragoza Don Manuel Ureña en 2014, en cuya diócesis estaba M. A. Barco de párroco en calidad de comisión de servicios en esos momentos. Y podría muy bien quedar demostrado este punto puesto que Miguel Ángel Barco puede muy bien ser un cabo suelto, un chivo expiatorio sin inmolar ante los ojos de lobos hambrientos por destronar al exarzobispo D Manuel Ureña por motivos personales.

Así, solamente se explicaría esta conspiración para defenestrar al anterior arzobispo de Zaragoza Don Manuel Ureña por la inquina que pudiera tenerle su antecesor en el mando de la diócesis, el ya fallecido Monseñor Elías Yanes, y la ambición del mismo cardenal Omella de ocupar la sede de Zaragoza. En su tiempo Omella había sido obispo auxiliar de Monseñor Elías Yanes y durante la trama, antes de ser destinado a la diócesis de Barcelona, había sido obispo de Logroño-La Calzada, desde donde dirigió la recopilación de datos e informaciones en contra del arzobispo Ureña. Omella ambicionaría, explican los locales, ocupar la silla de arzobispo de Zaragoza o de Toledo en lugar de Ureña. No lo logró, pero lo que obtuvo al acabar la trama superó con creces lo que habría soñado como se verá.


Chivo expiatorio. Esta es la expresión que define bien el caso de Miguel Ángel Barco en una trama de corrupción por el poder entre prelados en España. En esta torpe trama incluso el Papa Francisco ha salido salpicado. Y fue así puesto que para poder gobernar, el nuevo arzobispo de Zaragoza Don Vicente Jiménez hizo una purga de entre los implicados en la conocida como “trama maña” al llegar a la diócesis, no fuera que quisieran acabar también con él. Así y según relata el Padre Germán Arana al exvicario Judicial de Ureña, Roberto Ferrer Sarroca, Francisco animó a la exnotaria María Carmen Amador a denunciar a D. Vicente Jiménez por despido improcedente. El mismo Ferrer Sarroca dejó su cargo de vicario judicial en solidaridad con María Carmen Amador ante el despido de esta. Y a todo esto el Padre Germán Arana debía prestar su ayuda a petición del Papa. Puede consultarse este correo electrónico en el apartado Documentos al final del libro.


Por primera vez y de la mano de Periodista Digital saqué a la luz en la Prensa española algunos documentos del Padre Arana y de Monseñor Elías Yanes (predecesor y opositor de Ureña junto al Padre Arana y Monseñor Omella) dirigidos al Papa Francisco, hasta ahora mantenidos en secreto y que ofrecí en mis artículos en ese Medio. El lector los podrá encontrar en este libro.


El Padre Germán Arana, asesor en la sombra del Papa Francisco y jesuita como él llegó después a querer coaccionar moralmente en una carta al nuevo arzobispo de Zaragoza Don Vicente Jiménez (instalado el 21 de diciembre de 2014) en sustitución del defenestrado D. Manuel Ureña (dimitido el 12 de noviembre de 2014). Y esto era aun otro intento de seguir remoloneando con la erótica del poder, utilizando la erótica de tramas sexuales, reales unas, inventadas las otras. Actualmente al mando de la diócesis de Zaragoza, Don Vicente Jiménez ya presentó su dimisión por edad (75) en enero 2019 como decíamos. En esta carta de Germán Arana a Vicente Jiménez se muestra la coacción moral aunque sutil de Arana a Jiménez y que el lector debe conocer por su estilo conspiratorio. El lector los encontrará al final de este libro en la sección Documentos.


El recientemente creado cardenal (27 de junio de 2017), el arzobispo de Barcelona Juan José Omella, podría ver su meteórica carrera truncada cuando se resuelva esta conspiración en los tribunales civiles de Barcelona por una presunta falsedad continuada en documento, así como por otros delitos que pueden ir saliendo a la luz de su anterior gestión de las diócesis que se le han encargado, como estuve reportando en Periodista Digital en las semanas sucesivas al escándalo del enjuiciamiento de Omella. Si el cardenal Omella fuera condenado y la administración del Papa Francisco fuera coherente con las prácticas de los últimos meses, podría perder el birrete cardenalicio. Omella repitió varias veces al abogado de Miguel Ángel Barco «algo más habrá, hay más cosas que no se le dicen por respeto», y ahora paradójicamente pueden salir a la luz las muchas más “cosas” que puede haber perpetrado Omella: coacciones, calumnias, ocultaciones, tráfico de influencias, mentiras, etc.


Lo que quedaba era eliminar los cabos sueltos. Miguel Ángel Barco es el cabo suelto. Pero el cabo se les resiste.


Los hechos aquí narrados son verídicos y cualquier relación con la realidad es, en este caso, real. Más bien se queda corta. Con frecuencia se recurre a la frase “La ficción supera la realidad”. En este caso la cruda realidad supera a la capacidad de ficcionar de muchos.

Para cualquier aportación de datos puede el lector referirse al correo electrónico jacquespintor@gmail.com


Jacques P


13 de octubre de 2019, Domingo, en la mañana de la canonización del Cardenal inglés John Henry Newman por el Papa Francisco en la Plaza de San Pedro del Vaticano