OMELLA, PRÍNCIPE DE LA IGLESIA, BARCO, Y LA "JUSTICIA" ESPAÑOLA (IV) Por Ramiro Grau Morancho


Por su interés reproduzco la CUARTA parte del artículo aparecido recién en el portal de noticias español "El Correo de Madrid". Lo reproduzco tal cual aparece en ese diario, sin cambios. El resaltado en negrita es mío. Enlazo el artículo original, que puede leerse haciendo clic aquí.


"Por la amabilidad de un diligente sacerdote, absolutamente conocedor del desarrollo procesal de la querella contra el investigado Juan José OMELLA, Cardenal Arzobispo de Barcelona, y hombre de confianza del Papa actual, he tenido conocimiento del iter judicial de la misma…, y no salgo de mi asombro.


Soy abogado desde hace décadas, he sido fiscal sustituto durante más de diez años, juez y secretario judicial sustituto (ahora letrados de la administración de justicia), además de profesor universitario de derecho penal, precisamente en una universidad privada en Barcelona, y algún conocimiento debo de tener del asunto, vamos, digo yo.

Pues bien, sorprende, y mucho, la actuación de la juez del juzgado de instrucción. Núm. 10 de Barcelona, una señora a la que, además, no le tembló el pulso en otros asuntos contra políticos mangantes… ¡pero en este caso con la Iglesia hemos tomado, y parece ser que se han movido todas las fuerzas del poder para parar el proceso, que amenazaba –y sigue amenazando- acabar con la escasa credibilidad de la Iglesia en España. Claro que peor ha quedado el supuesto poder judicial que existe en España, propio de un Estado de Derecho, que ni está ni se le espera…


Se cita al investigado a declarar ante el Juzgado el día 12 de julio de 2019, y Omella comparece y dice a los medios de comunicación social que dirá “la verdad, toda la verdad”, y no sé si también “solo la verdad”. Declara lo que estima pertinente, y está en su derecho constitucional a hacerlo, y la jueza acuerda oficiar al Vaticano, para que aporten el expediente completo de la reducción al estado laico, es decir como usted o como yo, de don Miguel Ángel Barco.


El 18 de julio de 2019, la representación legal del Cardenal presentó un amplio escrito de trece folios, con una serie de alegaciones destinadas a desvirtuar la acusación formulada contra Omella, e interesando expresamente “el sobreseimiento libre al amparo del artículo 637.1 de la LECrim”.


De dicho escrito no se dio traslado alguno al Ministerio Fiscal ni a la Acusación Particular, como es requisito de procedibilidad, para que a su vez pudieran hacer las alegaciones pertinentes, y no se les ocasionase indefensión. Van pasando los días, y cómo las cosas de palacio van despacio, no se recibe contestación alguna –buena es la Santa Sede para colaborar con el poder civil-, y la Fiscalía interesa la declaración de causa “compleja”, “…a la vista de que en las presentes actuaciones restan todavía por practicar diversas diligencias de instrucción”, lo que así se acuerda por la jueza por Auto del mismo día. (Supongo que son trámites normales que se despachan por los propios funcionarios, con arreglo a un formulario, para evitar que el proceso “caduque”, una novedad impuesta por la castuza política que tenemos, y destinada a que sus delitos prescriban, y así no tengan que someterse a juicio…). ¡Hoy en día las “ciencias” adelantan una barbaridad.


Pero lo más sorprendente del caso, sobre todo para los que andamos por los Juzgados como almas en pena esperando que algún año de estos se dignen resolver los asuntos en tramitación, es que el día 5 de agosto de 2019, es decir una semana justa después, y con un fin de semana de por medio, es decir a los cinco días hábiles siguientes, la juez dicta un auto de archivo de la causa, pero un archivo que no hay por dónde cogerlo, pues ni siquiera se pronuncia sobre el tipo o clase de archivo.


El art. 779 de la LECrim establece en su núm. 1, 1ª. que: “Si estimare que el hecho no es constitutivo de infracción penal o que no aparece suficientemente justificada su perpetración, acordará el sobreseimiento que corresponda…”.


¿Se trata de un sobreseimiento LIBRE, como pide el abogado del Cardenal, es decir equivalente a una Sentencia absolutoria, o se trata simplemente de un sobreseimiento PROVISIONAL, lo que permitiría la reapertura de la causa, si aparecieran nuevas pruebas…?

La juez se cree, o finge creerse todos los documentos presentados por la defensa del Cardenal, y que no sabemos si realmente son ciertos o han sido “fabricados” para la ocasión, pues estamos hablando de un Príncipe de la Iglesia, con hilo directo con el Papa, y por lo tanto con toda la burocracia vaticana a sus órdenes.


Para ella –la jueza-, el querellado “no tuvo ninguna intervención oficial en el procedimiento canónico”, de lo que se deduce que las “palomas mensajeras” no son nadie, y que citar en su despacho oficial a un expedientado para reprocharle su “libertinaje sexual”, con nacimiento de prole incluido –todo lo cual ha resultado rotundamente falso-, no es ninguna actividad oficial propia de un Obispo.


Según ella, el querellado ni lo promovió, ni lo inició, ni participó procesalmente en el mismo en forma alguna ni tomó parte de la decisión última”. Y todo ello lo afirma sin ni siquiera ver el expediente administrativo que suponemos obrará en El Vaticano sobre este asunto, y que no se han dignado enviar al Juzgado, ni creo lo hagan nunca, pasándose por los cataplines la “cooperación” entre Estados, cumplimentando la comisión rogatoria correspondiente, etc. ¡Con la Iglesia hemos tomado, amigo Sancho!


Todo ello sin perjuicio de lo que pueda decidir la Ilma. Audiencia Provincial de Barcelona, ante la cual se ha recurrido la resolución por el abogado de mosén don Miguel Ángel Barco, obviamente. (El recurso de apelación puede verse en las págs... 170 a 175 del libro citado anteriormente, “Barco contra Omella. En defensa propia”, y por cuya redacción y fundamentación jurídica debemos felicitar a nuestro ilustre compañero, don Vladimir Lamadorff-Galagane).


¿Llegarán las presiones e influencias de la Iglesia Católica al Palacio de la Audiencia Provincial de Barcelona…? Pronto lo sabremos. Pero lo realmente kafkiano es que esta resolución ya era conocida por el Cardenal Arzobispo ¡tres días antes de notificarse oficialmente a las partes!, y así lo comunico la oficina de prensa de la Archidiócesis a los medios de comunicación social, ¡proclamando la inocencia de Omella!


¿Tenía hilo directo el Cardenal con la Jueza, o es qué se produjeron “interferencias” que ya sabían cuál iba a ser la resolución correspondiente…?


Como dicen los gallegos, no creo en las brujas, ¡pero haberlas, haylas!"


Antonio García Gómez

¡Con la Iglesia hemos topado, amigo Sancho!, como decía EL QUIJOTE. ¿De verdad alguien pensaba que con una "justicia" INVADIDA Y OCUPADA POR JUECES Y FISCALES DEL OPUS DEI, está querella iba a poder prosperar...?


Antonio García Gómez Antonio García Gómez

* La jueza toma la resolución sin esperar a recibir la respuesta a la comisión rogatoria enviada a EL VATICANO. - Tampoco se toma declaración al querellante, para que ratifique y amplíe la misma, en su caso, puedan verse las contradicciones entre ambos, querellante y querellado, etc. * No se practica ninguna de las demás pruebas testificales solicitadas en la querella, COMO SI NO SE QUISIERA ENTRAR EN EL FONDO DEL ASUNTO. * En definitiva, es una resolución TOTALMENTE CHAPUCERA, como para salir del paso... ¡Y encima se adopta el 5 de agosto, mes inhábil a efectos judiciales, excepto en asuntos penales, aunque en este caso ERA ABSURDO Y CONTRADICTORIO DICTAR AUTO ALGUNO, cuándo se estaba a la espera del resultado de la comisión rogatoria, como mínimo!


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