OMELLA: DISCURSO PROPIO DE UN CÍNICO, O ALIENADO MENTAL. SILENCIOS DE HIELO DE UN CARDENAL (II)



Como complemento a la Entrada anterior (enlazada más abajo) sobre el silencio de hielo de un cardenal presentamos aquí dos párrafos con unas palabras hermosas de monseñor Omella pronunciadas en 2016 ante los jóvenes católicos de la Diócesis de Barcelona a poco de su toma de posesión como Arzobispo. La ocasión era un Café Youcat organizado por la Delegación de Juventud en domingo por la tarde.

Estas palabras pertenecen a un artículo que publicó el portal de información religiosa ReligionenLibertad.

Jacques Pintor

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EN ESTA ENTRADA: 
- El discurso desvinculado de Omella
- Eichmann fue una paloma mensajera 
- Las verdad(¿?)-eras razones para los silencios de un cardenal

Son palabras desvinculadas, sin embargo. Y son palabras desvinculadas porque no guardan relación con lo que el cardenal practica. Dice blanco, y hace negro, en un perfecto ejemplo de esquizofrenia práctica, sino clínica. Una cosa es lo que el cardenal explica y ejemplifica más abajo al ponerse de ejemplo ante los ataques a la religión e, incluso se atreve a ir más allá Omella, a su persona en nombre de la religión; y otra cosa muy distinta es guardar silencio ante las acusaciones claras de su conducta delictiva y paranoica.

No son lo mismo estas palabras y el espíritu que aparentemente las anima, que el silencio del cardenal ante sus continuas fechorías y delitos desde 2014 hasta el día de hoy, denunciadas en este Blog. No tienen nada que ver estas palabras con su silencio, sin ir más lejos, ante las cartas que presentamos en la Entrada anterior de un sacerdote al que ha contribuido directamente a secularizar el cardenal Omella para tapar sus propias acciones maliciosas en Zaragoza, sin acusación alguna contra el sacerdote. Es la impunidad de los soberbios, tontos.


Eichmann fue una paloma mensajera

¿No hicieron lo mismo algunos oficiales nazis, en los juicios que tuvieron, como por ejemplo Eichmann, que defendió ante un juez que él solamente soplaba el silbato para que saliera el tren pero no tenía por qué saber adónde iba ese tren de la muerte? ¿No pretende Omella que su participación directa en este delito de condenar y aplastar humanamente y espiritualmente a un sacerdote para salvaguardar su propio trasero no fue tal cosa, y que él fue simplemente una paloma mensajera? En la siguiente Entrada hablaremos de la banalidad del mal y el silencio de los estúpidos. La banalidad del mal, ese concepto que afirma que personas capaces de cometer grandes males o atrocidades pueden ser gente aparente y perfectamente «normal».


Las verdad-(¿?) -eras razones para los silencios de un cardenal

Las palabras de Omella pertenecen al cuerpo del artículo mencionado más arriba y enlazado en la box de "También te interesará" más abajo. El subrayado es nuestro, y resalta, a mi ver, la incongruencia entre lo que el cardenal Omella dice y predica, y su actuación que venimos denunciando en este Blog:

"Contestar, pero nunca con violencia, nunca con insultos" “Esta es una actitud. ¿Es siempre la mejor? Pues no lo sé.  Benedicto XVI decía que hay momentos de silencio, y hay momentos de palabra; hay que saber regular cuál es el mejor momento. Unas veces aciertas y otras, no; pero es una respuesta, esta del silencio. Callemos y dejémoslos estar. Y la segunda manera es contestar, pero nunca con violencia, nunca con insultos; tenemos un ejemplo en Jesús: cuando lo critican, Él calla. Le dice a la pecadora: “¿nadie te ha condenado? Pues yo tampoco te condeno”. O cuando está delante de Pilato y este le pregunta, “bueno tú qué contestas, ¿qué es la verdad?” y Jesús calla. Pero cuando le pega ese soldado le dice Jesús “si te he ofendido dime en qué, pero sino, ¿por qué me pegas?” Jesús contesta, pero no agresivamente, sino razonando. Pues también se puede contestar diciendo “escucha, esto lo hacéis mal”.
“Yo siempre me digo a mí mismo qué será lo que conviene en cada momento, me lo pregunto. A algunos no les gusta que yo calle y me insultan “porque no ha dicho nada el obispo”. Y otros dicen: “muy bien, lo ha hecho muy bien”. Y lo que hicimos nosotros en el obispado es que escribimos en la página web el Padrenuestro;  ya está; ya lo han entendido. Un Padrenuestro: no insultas pero puedes leer el Padrenuestro. Y la gente dice: “¡qué manera tan inteligente de responder!".
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