DEMANDA DE CONCILIACIÓN

          Aconteció así que en fecha 21 de septiembre de 2016 Monseñor Florentino Rueda Recuero, vicario general de la Diócesis de Alcalá de Henares, había acudido en representación de la Diócesis en calidad de notario ante un procedimiento de Conciliación en el Juzgado de 1ª Instancia número 5 de esa población, a petición de la madre de la supuesta hija del sacerdote ahora secularizado y cuya paternidad se le intentaba atribuir a Miguel Ángel Barco como único motivo para su secularización. El resultado de ese acto de conciliación fue lo recogido en acta -bajo protección por la Ley Orgánica de Protección de Datos Personales-, y es que Florentino Rueda en nombre de la Diócesis afirma que

«en la diócesis [Alcalá de Henares] nunca se ha hecho manifestación alguna ni imputación sobre la paternidad a la que se refiere la papeleta de la demanda, por considerar que atañe única y exclusivamente a la esfera íntima y personal de la solicitante».

          Con el término que empleo, no-conciliación, se entiende que no había ninguna denuncia en Alcalá contra el sacerdote en cuestión, pero en ese acto se reconoce la documentación y se acepta su presentación por parte de la madre para que quede constancia que el padre de la criatura atribuida al sacerdote Miguel Ángel Barco es otro hombre, quien también estampó su firma.

         Miguel Ángel Barco explicaba que si esas pruebas hubieran sido enviadas a Roma, Roma no hubiera podido redactar esa pena contra él. El cardenal que firma en el Vaticano la condena sin haber considerado las pruebas definitivas es el actual Prefecto de la Congregación para el Clero en la Ciudad del Vaticano, el cardenal Beniamino Stella, quien presuntamente dirigió la trama desde la sombra.