La Trama de la "Operación Zaragoza"

El actual arzobispo de Barcelona en España, el Cardenal Juan José Omella fue objeto de una querella y acudió al juzgado de Barcelona el 12 de julio de 2019 como investigado, acusado de un delito de Falsedad Documental tipificado en el artículo 392.1 del Código Penal español. Está acusado de haber presuntamente recibido o haber simulado recibir un documento acusatorio contra un sacerdote de su diócesis a quien le leyó la acusación pero no se la entregó ni le permitió tenerla por escrito, así como de no haber facilitado a Roma la información aportada por este sacerdote que le exculpaba definitivamente.

 

Este sacerdote, secularizado de manera irregular y que él no admite, se ha querellado contra el cardenal arzobispo de Barcelona, monseñor Juan José Omella en base a que si esa información hubiera sido entregada no se le podría haber castigado por algo que el mismo Omella al final ha tenido que demostrar que no ocurrió. Y lo ha tenido que demostrar presentando un Recibí del Vaticano – que pudiera ser falso- de los documentos oficiales de pruebas de paternidad científicas que no pueden albergar duda alguna. Paradójicamente Omella ha “demostrado” su inocencia demostrando la de Barco. Pero su inmisericordia pasará a los anales de la historia.

Sorprendentemente, en la reunión que sostuvo el cardenal Omella con el abogado del sacerdote, Dr. Vladimir Lamsdorf-Galagne, se le hizo saber que recaían sobre el reverendo Miguel Ángel Barco “otras” acusaciones que “por discreción y respeto a las personas” no podían comunicársele. Nada más absurdo.

Cuesta entender el móvil de este drama. Lo que sí parece cierto es que si M A Barco probara sus acusaciones contra monseñor Omella, podría salir a la luz también que no había motivo para obligar a renunciar al arzobispo de Zaragoza Don Manuel Ureña en 2014, en cuya diócesis estaba M A Barco de párroco en calidad de comisión de servicio en esos momentos. Y ello puesto que Miguel Ángel Barco pudiera muy bien ser un cabo suelto, un chivo expiatorio sin inmolar ante los ojos de lobos hambrientos.

Solamente se explicaría esta conspiración para defenestrar al anterior arzobispo de Zaragoza Don Manuel Ureña, por la inquina que pudiera tenerle su antecesor en el mando de la diócesis, el ya fallecido Monseñor Elías Yanes, y la ambición del mismo cardenal Omella de ocupar la sede de Zaragoza. En su tiempo Omella había sido obispo auxiliar de Monseñor Elías Yanes y durante la trama, antes de ser destinado a la diócesis de Barcelona había sido obispo de La Calzada-Logroño, desde donde dirigió la recopilación de datos e informaciones en contra del arzobispo Ureña. Omella ambicionaría, explican los locales, ocupar la silla de arzobispo de Zaragoza o de Toledo en lugar de Ureña. No lo logró, pero lo que obtuvo al acabar la trama superó con creces lo que habría soñado.

Chivo expiatorio. Esta es la expresión que define bien el caso de Miguel Ángel Barco en una trama de corrupción por el poder entre prelados en España. En esta torpe trama incluso el Papa Francisco salió salpicado. Francisco animó a la exnotaria María Carmen Amador a denunciar al obispo de Zaragoza por despido improcedente según relata el Padre Germán Arana al exvicario Judicial de Ureña, Roberto Ferrer Sarroca, quien dimitiera por solidaridad con Amador al ser esta despedida por el nuevo arzobispo Don Vicente Jiménez Zamora. Y el Padre Germán Arana debía prestar su ayuda.

Para poder gobernar, Don Vicente Jiménez hizo una purga de entre los implicados en la conocida como “trama maña” al llegar a la diócesis, no fuera que quisieran acabar también con él. Por primera vez y de la mano de Periodista Digital salieron a la luz en la Prensa española documentos del Padre Arana y de Monseñor Elías Yanes (predecesor y opositor de Ureña junto al Padre Arana y Monseñor Omella) dirigidos al Papa Francisco y hasta ahora mantenidos en secreto. Germán Arana, asesor en la sombra del Papa Francisco, posteriormente llegó a querer coaccionar moralmente en una carta al nuevo arzobispo de Zaragoza Don Vicente Jiménez (instalado 21 diciembre 2014) en sustitución del defenestrado D Manuel Ureña (dimitido 12 diciembre 2014). Y esto en un intento de seguir remoloneando con la erótica del poder, utilizando la erótica de tramas sexuales reales unas, inventadas las otras. Actualmente al mando de la diócesis de Zaragoza, D Vicente Jiménez ya presentó su dimisión por edad (75) en 2019 como decíamos. En estos documentos se muestra la coacción moral aunque sutil de Germán Arana a Don Vicente Jiménez y que el lector debe conocer por conspiratoria.

 

En este relato el lector los encontrará al completo. Lo que quedaba era eliminar los cabos sueltos. Miguel Ángel Barco es el cabo suelto. Pero el cabo se les resiste. El recientemente creado cardenal (27 de junio de 2017), el arzobispo de Barcelona Juan José Omella, podría ver su meteórica carrera truncada cuando se resuelva esta conspiración en los tribunales civiles de Barcelona por un presunto fraude continuado en documento, así como por otros delitos que pueden ir saliendo a la luz de su anterior gestión de las diócesis que se le han encargado, como estuvo informando Periodista Digital en las semanas sucesivas al escándalo del enjuiciamiento de Omella. Si fuera condenado y la administración del Papa Francisco fuera coherente con las prácticas de los últimos meses, podría perder el birrete cardenalicio. Omella repitió varias veces al abogado de Miguel Ángel Barco «algo más habrá, hay más cosas que no se le dicen por respeto», y ahora paradójicamente pueden salir a la luz las muchas más cosas que puede haber perpetrado Omella: coacciones, calumnias, ocultaciones, tráfico de influencias, mentiras, etc.

Los hechos aquí narrados son verídicos y cualquier relación con la realidad es, en este caso, real. Más bien se queda corta. Para cualquier aportación de datos puede el lector referirse al correo electrónico jacquespintor@gmail.com