EL CASO GERMINANS. (I) EL RVDO. OCTAVIO SÁNCHEZ SACA INFORMACIÓN AL OBISPO S. GORDO

Actualizado: may 4


El Rvdo. Octavio Sánchez

Ciertamente el grupo partisano Germinans Germinabit ha experimentado una evolución desde su nacimiento. Ahora parece que visualizan el momento de acercarse al poder, es decir a los mandos del arzobispado de Barcelona, tras años de enfrentarse frontalmente al cardenal Martínez-Sistach y a la iglesia nacionalcatólica independista de la Diócesis de Barcelona. Y no es que el pobre cardenal no lo mereciera, que sí lo merecía.

Buena lectura.

Jacques Pintor

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EN ESTA ENTRADA:
- El Rvdo. Sánchez sonsaca información al obispo Gordo, y la esparce a sus contactos
- El origen del odio cardenalicio sobre Picazo
- Oscuros lazos de poder en la Diócesis
- Los wasaps entre miembros de GG sobre lo hablado con Gordo

Ya el anterior obispo auxiliar de Barcelona, Sebastià Taltavull, de triste figura y mala suerte en su isla particular de Mallorca, intentó en su día acercarse a los comandos de la resistencia católica de Germinans Germinabit, pero el Rvdo. Francesc Espinar, párroco en Santa Coloma de Gramanet y miembro destacado de Germinans abortó esa operación.

No debe darnos pena monseñor Sebastià Taltavull. Como recordaremos en breve, en su día firmó una carta contra el papado de Juan Pablo II tachándolo de involucionista. No es un hecho aislado, sin embargo. También el ahora cardenal Omella, arzobispo saliente dimisionario por edad entró en campaña contra su propio mentor y arzobispo en su día de Zaragoza, Pedro Cantero, aparte claro está de dirigir la campaña de acoso, espionaje y derribo de monseñor Ureña. Y es que, Dios los cría y ellos se juntan, reza un dicho popular.

Sin embargo, llegado a las filas de inanes jerarcas de la diócesis el insaboro e insípido monseñor Sergi Gordo, hombre de despacho más que cura de almas, Germinans de nuevo sale a ver si a través del amigo de infancia de Gordo, el Rvdo. Octavio Sánchez, pueden abrir una nueva vía ad astra después de un largo tiempo per aspera.


El Rvdo. Sánchez sonsaca información al obispo Gordo, y la esparce entre sus contactos

Como aperitivo, aquí les presentamos unos mensajes cruzados que me han llegado por diversas vías y en distintos momentos. El irreverendo Octavio Sánchez en persona me confesó telefónicamente que efectivamente comió con el obispo Gordo, y uno de los que me reenvió estos mensajes que a su vez Octavio había enviado a sus amigos, me confirmó que Gordo calumnió en ese almuerzo a Jordi Picazo diciendo que creían en el arzobispado que detrás de las pintadas de las paredes del desgraciado seminario de Barcelona estaba el mismo Jordi Picazo.

Ver para creer. Recordamos que el origen de las pintadas se remonta al descontento de la totalidad de los seminaristas por su rector, que de vez en cuando perdía la razón y casi el conocimiento al darle a la botella. No acababa el cardenal de reemplazar a Felip Juli, y alguien se atrevió a coger brocha y pintura de pote para potar sobre las paredes del rector borrachín. Lo comprometido del caso es que el Rvdo. Octavio, en su afán de hacer carrera ahora que ve a su amigo de infancia con la puerta abierta a ocupar cargos de dirección de la Diócesis, conoce, porque son conocidos del entorno de Germinans Germinabit, a los autores de las pintadas mientras le reía las gracias al obispo sándwich.

El origen del odio cardenalicio sobre Picazo

Pero ¿por qué ese odio a Picazo? Vayamos por partes. Tal vez todo empezó con Omella, que había calumniado por carta a Picazo el año 2017 diciendo que el dossier que Picazo le había enviado a petición del mismo Omella contenía una descripción de hechos inventados por Picazo. Lo que más molestó a Omella -que solicitó de la buena voluntad de Picazo que éste le hiciera llegar el documento vía Sub Secreto, por indicación escrita (que conservamos) de su secretario el Rvdo. Marc Labori- es que frente a la inanidad de Omella y al paso de varios meses sin recibir respuesta tras la entrega del dossier, Picazo lo llevara en persona a la Congregación para la doctrina de la Fe y se lo sellaran.

En un abuso de poder tintinesco, y a pesar de haber Picazo llevado el asunto anteriormente ante la consideración del entonces arzobispo de Tarragona Jaume Pujol, y por sugerencia de aquél al Nuncio Renzo Fratini (que contestó con documento firmado a mano), y habiendo consultado a un oficial de la Congregación de la Fe en persona en la casa de aquél en Roma, y a un teólogo y canonista de prestigio también en Roma, y guardando Picazo documentación y pruebas de todos estos contactos, Omella va y le amenaza.

Pero esto no es lo peor, ni tan siquiera lo mejor, que para el caso es lo mismo. La documentación entregada por Picazo en mano a la Santa Sede contenía una denuncia contra el vicario judicial de Omella Santiago Bueno. Al ser enviado todo el paquete de vuelta al sujeto de la queja, es decir, a Omella, va Santiago Bueno y para descargarse personalmente redacta una carta amenazadora con la firma de Omella y a petición de este, contra Picazo. Y aquí no pasó nada -oiga mire, perdone, ¿usted ha visto algo? -Yo no, que va, monse. -Buen chico, puede seguir.

Pero, -¡ah, no! Aquí hay uno de Mataró, un capgros, oiga, y tossut, pertinaz. Queda mucha cinta todavía que ver. Acto seguido Omella por medio de esa carta mortadelesca amenazó a Picazo con imponerle la pena canónica que se le antojara "porque así me lo ha dicho la Santa Sede". Y le sugirió que "serene su ánimo".

Pero curioso, Picazo no sabía, porque Picazo no podía saberlo, que por esas fechas Omella estaba preocupadísimo y ocupadísimo recibiendo a Barco y secularizándolo. Eran los tiempos en que el malogrado obispo Barros de Chile era acurrucado por Germán Arana. Eran también los tiempos en que Omella y Arana, no haciendo caso del consejo del Papa, arremetían contra el colegio insignia del Opus Dei a petición de un particular laico cuyo hijo había sido supuestamente abusado sexualmente por un miembro numerario del Opus Dei y profesor de ese colegio. Era el momento en que Omella acababa de ser creado cardenal y miembro de la judicatura apostólica, y va Picazo y le sale con chuminadas tocándole los mismísimos. Picazo, oiga mire, no podía saberlo. Era el momento, en fin, cuando Omella apartó al Rvdo. Custodio Ballester de su parroquia a petición de una alcaldesa marxista, y le dio un año sabático que fueron tres, no restaurándolo ya nunca a una responsabilidad parroquial. ¡Omella, vete ya, ya estás tardando, maño!

El que tenía necesidad de inyecciones de serenidad y vacunas contra la profesionalitis era el mismo Omella. Pero Omella ya ha cruzado la delgada línea roja. Omella ya no es ese cura de pueblo que pretendía ser. Omella se ha perdido ya. Omella necesita un reciclaje, y purgar por sus culpas y delitos.

Desvelaremos el contenido del dossier, en el que Picazo, como feligrés responsable denunciaba ya ante Sistach los abusos litúrgicos y de moral y costumbres en las parroquias de Mataró Centre, dirigidas por un párroco del entorno de la perversa Casa de Santiago, Segismundo García Ramiro. Lo que no sabía Picazo, porque no podía saberlo, nadie se lo había dicho, es que Segismundo García Ramiro es un protegido de Sistach, y por ende del sistema. Sistema que tiene atado de pies y manos ahora al mismo Omella y a todo obispo que se crea que puede ir contra los privilegios de este grupúsculo de curas apoltronados.

Oscuros lazos de poder en la Diócesis

Acabó siendo defendido Segismundo por un abogado que en el momento del juicio contra Segismundo (Picazo le denunció por mandar agredirle en un acto litúrgico de la parroquia) estaba buscado por la justicia argentina por haber presuntamente cometido un crimen de lesa humanidad en sus tiempos de capitán franquista. Pero curioso que 3 años después el ayuntamiento de Barcelona también interpuso una querella criminal contra ese abogado, Carlos Rey, miembro del Opus Dei, o al menos lo era en ese momento, por los mismos presuntos delitos. Ayyy, la vida, videta.

A lo que íbamos. El intercambio de mensajes de amor entre los miembros de Germinans Germinabit a costa del obispo sándwich Sergio Gordo.


Los wasaps entre miembros de GG sobre lo hablado con Gordo


- Uno de entre los recipientes de estos mensajes pregunta al grupo si es cierto que el rector del seminario es alcohólico. 
 - Otro miembro de Germinans Germinabit alude a las supuestas faltas de ortografía del que escribió el artículo sobre el rector borracho, Jacques Pintor, que según él delatan que es Jordi Picazo. Este podría muy bien ser Oriol Trillas, abogado colegiado de Barcelona y que recientemente ha difundido unas falsedades sobre Jordi Picazo, negándole a éste su derecho a que se rectifiquen esos errores al haberle demostrado públicamente Picazo a Oriol T. que lo difundido por este son mentiras. En un reciente escrito de Germinans Germinabit oriol T se empecina y obsesiona con la ortografía arrasada y sintaxis de parvulario, o a la inversa, de Jordi Picazo. Lo que delataría a Oriol Trillas.
- Hay también un tercer comentarista, y tal vez un cuarto.

Pinchando en la fotografía se accede al artículo sobre el rector del seminario y sus fiestas con alcohol.



En una próxima Entrada, el Rvdo. Octavio Sánchez opina sobre el cardenal, sobre el obispo Gordo, sobre Oriol T y los delitos sexuales de la Casa de Santiago entre otras cosas.


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