OMELLA CONTRA EL JOVEN SEMINARISTA MARCELO

Actualizado: 27 de oct de 2019


Pintadas en las paredes colindantes a los Juzgados en Barcelona la madrugada del día de la declaración de Omella

Otro caso de ocultación documental por parte de Omella


Ya en 2009 el entonces obispo de Logroño-La Calzada Juan José Omella había conseguido que la Congregación para la Educación Católica del Vaticano abriese un expediente al arzobispo D Manuel Ureña con el caso del joven Marcelo, seminarista de Zaragoza, y fuese Ureña investigado y acusado de pretender ordenar a este joven al que Omella consideraba indigno para el sacerdocio ministerial. El proceso concluyó favorablemente a Mons. Ureña, pues el joven Marcelo, mientras cursaba una licenciatura desplazado en Ávila, recibió unos estupendos informes por parte del Rector del seminario de Ávila, Don José Luis Retana (actual obispo de Plasencia, nombrado por el Papa Francisco).

No obstante, se truncó el nombramiento de Ureña como futuro arzobispo de Toledo y cardenal de la Iglesia Católica, título que le hubiera correspondido al poco de ocupar la sede de Toledo. Y de este perjuicio causado a Monseñor Ureña se alegró el Padre Germán Arana ya en aquel entonces, y lo así lo manifestaba al Papa Francisco en una senda carta llena de palabras irrepetibles sobre Monseñor Ureña, como muestro más adelante enlazando la carta a pie de esta Entrada del Blog.

A sabiendas de las dificultades que desde fuera de la diócesis se habían presentado en Zaragoza para la ordenación del joven Marcelo, el entonces obispo de Ávila Jesús García Burillo lo solicitó para su diócesis, apoyándose en los buenos informes del rector del seminario de Ávila.


Esta documentación relativa a los buenos informes recibidos por el joven Marcelo por parte del rector de su seminario en Ávila fue ocultada, presuntamente por Omella, como me explican fuentes confidenciales residentes en Zaragoza en aquellos días, quedando solo la investigación sobre Ureña por el caso Marcelo pero desprovisto de los buenos informes finales.


Así, como avanzaba unas líneas más arriba, el Padre Germán Arana, todo un formador de obispos, consejero del Papa Francisco, rector del seminario de vocaciones al sacerdocio, y miembro de la comisión que decide en el Vaticano quien es apto o no para la carrera deiplomática (léase futuros nuncios) se alegra de que "al menos" -la expresión no tiene desperdicio, "al menos"-, todo ello hubiera servido para impedir el camino de Monseñor Ureña a Toledo, el previsto en la iglesia de España para cuando quedara vacante esa sede.

El párrafo de la carta de Arana al papa Francisco reza,


«Al menos aquella iniciativa sirvió para cercenar el camino de D. Manuel hacia la Sede Primada de Toledo. (…) La Santa Sede le avisó de sus malas prácticas en la recepción de candidatos, pero hizo caso omiso de la misma continuando con la recepción y ordenación de candidatos indeseables, haciendo algunos de ellos sufrir enormemente a las comunidades por sus desórdenes sexuales y su malversación de los fondos de las parroquias.»

y figura en el centro del tercer párrafo del documento presentado seguidamente.


La carta ignominiosa de Germán Arana al Papa Francisco